♟️ Salto de Caballo

Para dar el siguiente paso no basta con mover una pieza:
es necesario pensar la estrategia.

Lanzar peones ya quedó atrás, eso pertenece a la apertura.
Ahora el tablero exige otra cosa.
El adversario avanza, intercambia piezas, sacrifica lo que considera débil
con la intención de llevarse lo que para mí es valioso.
Tal vez busca que intercambie, que me frene, que retroceda
y juegue a su ritmo.

Pero hay un momento en el que no se responde con cautela,
sino con decisión.

El salto de caballo no sigue líneas rectas.
No avanza como los peones,
no amenaza como la dama,
no impone como las torres.
El caballo irrumpe, aparece donde nadie lo espera.

Hay quienes se cuidan de la dama.
Otros temen a las torres.
Pocos entienden que hay saltos de caballo que son mortales.

Porque el salto de caballo es un salto de fe.
Es confiar en la visión que otros no ven,
es aceptar el riesgo cuando quedarse quieto ya no es opción,
es cambiar el curso de la partida en un solo movimiento.

Y en eso,
en ese instante donde el tablero parece cerrado
y la duda quiere ganar terreno,
ahí es donde mejor me muevo.

Porque el salto de caballo
no pide permiso,
no avisa,
simplemente decide.

Y esa…
esa es mi especialidad.

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